1905 | 1906 | 1908
Tres años bisagra en la historia del Club
1905 – SE ALZA LA “UNIÓN FERROCARRILERA”
Este año estuvo marcado por un evento social que dejó un precedente en la historia del país: La Huelga de los Ferroviarios. Un reclamo de derechos laborales que comenzó en el sector ferroviario y luego se extendió a otras áreas de empleo. Los trabajadores protestaban por tres razones:la necesidad de un nuevo contrato de trabajo, la elevación de salarios y el despido de dos maquinistas ingleses «impopulares».
En 1905 también, la popularidad del equipo había explotado debido a la obtención del Campeonato Uruguayo de forma invicta y sin recibir goles en contra.
¿CÓMO SE RELACIONA CON PEÑAROL?
Antes de 1905, los Directivos de Londres (dueños del CUR) ya estaban molestos con la dirección que había tomado la rama deportiva de la empresa. Inicialmente destinada para actividades recreativas, con la creación de la Liga en 1900, el CURCC comenzó a participar oficialmente en partidos, jugando de local en la misma Villa Peñarol.
Esto trajo tres problemas
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Con el inicio de la competitividad del fútbol organizado se acercó gente de todos los rincones de Montevideo. No solo Peñarol era una euforia entre obreros, sino también en el criollo común. Esto rompió el vínculo exclusivo entre empresa/club característico de las instituciones gremiales. Aunque hay que aclarar la situación no molestó al Administrador del momento, Frank Hudson, quien disfrutaba más presidir al Club que a la misma CUR. De hecho, tanto fue su cariño que al volver a Inglaterra, denominó “PEÑAROL” a su residencia.
“Cuando Hudson se jubiló como Administrador del Ferrocarril, en 1905, y volvió a Inglaterra a pasar el resto de sus días –el inglés vuelve siempre a Inglaterra–, llevó consigo como recuerdo una foto del cuadro de football de Peñarol, obsequio de la Directiva.
Hudson fue, sin duda, el más brillante dirigente de los primeros tiempos.
Ya en Londres, instalado en un alegre chalet con jardín y flores, en un tranquilo barrio de los alrededores de la capital, puso en el jardín, bien visible, un cartel con un nombre, al lado del mástil para su pabellón inglés.
No decía allí “Uruguay”, ni “Montevideo”, ni “Ferrocarril”. Hubo otro recuerdo de su actuación primaria. Había un nombre solo, en el cartel de fondo amarillo y letras negras: PEÑAROL.
Los vecinos miraron aquello con silenciosa curiosidad, hasta que un día, alguno, al encontrar a Hudson en el jardín, le preguntó curioso:
—¿Qué significa “Peñarol”?
El viejo Hudson, que ya peinaba canas, con barba y bigote blanco que le daban un aspecto señorial, levantó lentamente la mirada y respondió:
—Peñarol… Oh, sí, Peñarol. Es un ideal deportivo inglés, que florece en un país generoso y bueno.
El vecino no entendió. Se encogió de hombros y se alejó, sin imaginarse siquiera aquel país generoso y bueno.
Años más tarde, alguien volvió a preguntarle a Hudson:
—¿Qué significa “Peñarol”?
Y sin dejar de arreglar el rosal, contestó preciso:
—Peñarol es un corazón inglés que late en Uruguay.
Era su cansado corazón latiendo al conjuro de aquel nombre y de aquel país. Él había vuelto, no así su corazón. Estaba allá, junto al palo del cricket, en los dribblings de Acebedo, en los pases de Buchanan, en la maestría de Pena, en la elegancia de Mazzuco.”
Crónica y Comentario del C.A. Peñarol, p23.
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La euforia (y en algunos casos, la violencia) que generaban los partidos se trasladaba a los propios aficionados, quienes causaban destrozos tanto en los trenes como en los talleres: cortaban asientos, rompían ventanas o golpeaban los vagones mientras entonaban canciones dedicadas a Peñarol.
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Una de las ventajas de ser una extensión de la empresa era que, en los días de partido, la misma movilizaba vagones y trenes para que los adictos a Peñarol asistan en hora y en masas. A la hora de irse, se iban en los mismos trenes, momento donde ocurrieron los daños antes mencionados. Por lo que no era conveniente el movilizar esas unidades especiales.
LAS HUELGAS DE AGOSTO
En el transcurso del octavo mes, los obreros de la empresa empezaron con reclamos.
★ Nuevo contrato de trabajo: Los trabajadores exigían un nuevo contrato de trabajo para mejorar las condiciones laborales y garantizar una mayor estabilidad y seguridad en sus empleos.
★ Elevación de salarios: Los obreros demandaban un aumento de salarios debido a la percepción de que estaban recibiendo una compensación insuficiente por su trabajo, especialmente en comparación con los maquinistas extranjeros que eran mejor remunerados.
★ Despido de dos maquinistas ingleses: Los trabajadores querían que se despidiera a dos maquinistas ingleses considerados «impopulares» debido a que sus acciones y trato diferenciado generaban descontento entre los operarios locales. Estos maquinistas eran vistos como un obstáculo para las demandas y el bienestar de los trabajadores uruguayos.
★ Mejora sanitaria: Los doctores de Villa Peñarol les cobraban altos precios por «dos centésimos de sal inglesa disuelta en algunos gramos de agua».
El hombre que presidía el país no era otro que José Batlle y Ordóñez, que, con sus ideas reivindicativas, apoyó (de forma indirecta) los reclamos. Esto se vio claramente cuando negó los pedidos de apoyo de Hudson para lidiar con las demandas de los huelguistas.
1906 – LA PARTIDA DE HUDSON Y LA LLEGADA DE BAYNEN
Los conflictos con los trabajadores, sus demandas, la derrota frente a estos y la insostenibilidad de la sección fútbol del CURCC hicieron que Hudson fuese destituido de su cargo.
Inmediatamente, Charles W. Bayne (un enviado desde Londres por los directivos) lo reemplazó.
Bayne llegó con dos órdenes claras: evitar gastos innecesarios y restablecer la disciplina entre los obreros.
ANOTACIONES
★ Hasta este año (1906) era tradición que el administrador de la empresa fuese el mismo que el presidente del Club, así lo fue Frank Hudson (1900-1905) y, con anterioridad, Frank Henderson (1891-1899).
★ Fue la primera vez que un empleado de menor categoría toma el cargo de presidente del Club, fue Roland C. T. Moor.
EL DILEMA DE BAYNE
-Señor –dijo uno de la directiva-, vinimos a ofrecerle la presidencia del Central Uruguay Railway Cricket Club.
-La presidencia de Peñarol –les interrumpió Mr. Bayne.
Todos se miraron.
-De Peñarol, querrán decir –insistió serenamente.
Mr. Bayne tomó los papeles que tenía preparados y agregó: -Señores, el año pasado se gastaron mil ochocientas cincuenta libras esterlinas en arreglos de vagones destrozados por causa del fútbol al regresar de Villa Peñarol, agravado por el refuerzo de trenes que debe hacer la empresa en los días de competencia. Los jefes de los talleres se quejan de la ausencia de determinados obreros especializados que son casualmente jugadores del club y el rendimiento del taller es bajo. El Directorio de Londres me ha dado órdenes severas de evitar gastos superfluos, estimular el tráfico de cargas y el transporte de pasajeros, de poner orden en los servicios y estimular el celo de los empleados. Por lo tanto mi respuesta es evidente. Es más, creo que sería conveniente evitar partidos en Peñarol y aun pensar seriamente en sacar el club de la Villa.
Peñarol y siempre Peñarol: la transición de 1913 y la cuestión del decanato, p. 64.
Bayne vio tres realidades al momento de tomar el mando.
★ EL ASCENSO DEL CLUB
El CURCC había crecido mucho más allá de lo que se pensó originalmente. Aquella idea de un club recreativo, exclusivo para empleados, ya era un concepto inexistente.
No solo había adquirido una popularidad incalculable (e impredecible), movilizando a miles que llenaban las viejas y rudimentarias canchas del añejo Fútbol del 900´, sino que también había alcanzado una competitividad notable en su plantel, integrado tanto por obreros como por no-empleados.
Simbólicamente, el Club ya no pertenecía a la Empresa. El Pueblo lo había adoptado como su estandarte en este nuevo fenómeno llamado football.
★ PROBLEMA FINANCIERO
Los daños materiales alcanzaban cifras importantes, 1850 libras esterlinas se fueron exclusivamente en eso.
★ PROBLEMA DISCIPLINARIO
A medida que el fútbol se volvía un eje central en la vida cotidiana del obrero común, comenzaron a surgir conflictos con los jefes de los talleres. Muchos trabajadores pedían licencias anticipadas o directamente faltaban a sus turnos para asistir a los partidos o, en algunos casos, para jugarlos.
Esto generaba un malestar creciente en la estructura jerárquica de la empresa. El disgusto era aún mayor si se considera la rígida cultura del empleo propia del burgués inglés, donde el trabajo no solo era una obligación productiva, sino también un pilar de orden y virtud.
En ese contexto, el fútbol comenzó a irrumpir en la rutina industrial: la efectividad del capital era alterada por el tiempo del Pueblo, que encontraba en el Club no solo un espectáculo, sino también un espacio de identidad, pertenencia y escape frente a la disciplina de fábrica.
Estas tres cuestiones, concluyeron en un dilema que resonaría por años.
Por un lado, el remedio para subsanar los defectos de rendimiento ya detallados era, en teoría, simple, inclusive Bayne lo dijo: «creo que sería conveniente evitar partidos en Peñarol y aun pensar seriamente en sacar el club de la Villa». Sin embargo, en la práctica, la tarea era titánica: Disolver una institución que ya se había consagrado como la más popular del país, y como la que mejor enseñaba football en un Uruguay aún joven, significaba generar un conflicto social de gran magnitud, tanto entre los obreros de la Villa como entre los aficionados no-empleados.
Ya para estas alturas, la multitud fanática de Peñarol se concentraba en las afueras de la Villa –no eran empleados–.
1908 – EL FIN DE UNIÓN FERROCARRILERA y EL INICIO DE LA ‘CRISIS DE ESTRUCTURA’
En febrero de 1908, Bayne forzó el choque con el gremio ferroviario y obtuvo apoyo estatal: guardias en estaciones y tropas escoltando trenes. La huelga general duró 41 días y el sindicato terminó disuelto. La Empresa repuso únicamente a quienes no consideró activistas y anuló las concesiones previas.
Todo eso dejó a Peñarol sin el “colchón” laboral y logístico que lo había protegido desde 1891, y tensionó al límite su vida interna y su vínculo con la empresa.
El golpe social pegó en el plantel, se desmembró el equipo, varios jugadores obreros emigraron a Buenos Aires (por caso, los Camacho, Mañana y Zibecchi) y Luis Carbone regresó a Nacional.
Circularon rumores de “muerte” del Club. Una carta anónima firmada “Back II” sostuvo que Peñarol seguiría jugando en primera «a dispetto di maligne» (a pesar de lo maligno). La carta fue enviada al periódico La Tribuna Popular el 27 de marzo.
Thomas Lewis (secretario) y Luis Borretti (delegado) inscribieron al equipo sobre el filo del plazo; la comunidad aurinegra —con fuerte presencia de socios no-empleados— blindó la continuidad federativa.
Desde allí, Bayne endureció la línea contra el fútbol en la Villa, alegó gastos por daños en trenes y defendió suprimir partidos en Peñarol. Se inició una crisis interna, una Crisis Estructural que tendría su clímax años después.
Glosario Global
SIGLAS
CUR = Central Uruguay Railway
CURCC = Central Uruguay Railway Cricket Club
UAFL (Uruguayan Association Football League) = LUF (Liga Uruguaya de Football )= AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol)
CD = Comisión Directiva
ABREVIATURAS
Sr./Sres. = Señor/Señores
Secr = Secretario
Ing. = Ingeniero
Pdte = Presidente
Vice = Vicepresidente
Adm. = Administrador
Dr. = Doctor
Esc. = Escribano
Ud./VE = Usted