1966: La Noche del Chamartín

El año dorado: el del mejor equipo Peñarolense de la historia. El año en que se ganó la Libertadores «a lo Peñarol»: nadie paraba al Manya; un equipo ganador y superior.

¿Y qué mejor prueba para el mejor equipo Aurinegro jamás visto que el mismísimo rey de Europa, el Real Madrid?

El equipo dirigido por Roque Gastón Máspoli —ex arquero campeón del mundo con Uruguay— planeaba conseguir un hito: ganarle al Madrid en su casa.

FORMATO

Igual que en 1961, la consigna era enfrentar a los campeones de Europa y Sudamérica, disputando partidos de ida y vuelta para definir al ganador. El objetivo del torneo era determinar al mejor club del mundo.

IDA

El 12 de octubre se disputó la primera final en el Estadio Centenario, con una asistencia de 60 mil Carboneros.
Peñarol fue enormemente superior: se cerró bien en el fondo y castigó en el ataque; Alberto Spencer fue el hombre de los goles anotando un doblete fulminante.

Los hinchas quedaron atónitos de tanta alegría: una hazaña ya era ganarle al Madrid; ahora iban en busca del hito: ganarle en su casa, en el imponente Santiago Bernabéu.

VUELTA

La vuelta fue el 26 de octubre en Madrid; La Casa Blanca recibió al Decano en un marco de 70 mil personas.
El público, la prensa y los pronósticos daban a Peñarol como el mismo que visitó al Madrid seis años atrás: un rival accesible e inferior. Lo más curioso es que un ex Merengue advirtió sobre el peligro de este Peñarol —nada más y nada menos que Ferenc Puskás, goleador histórico del fútbol mundial—: «Peñarol es un equipo que mete miedo», expresó el húngaro.

En un partido reñido e igualado, llegó un penal a la media hora, causado a Juan Joya. El encargado fue el mismo que le puso la daga a River en la Libertadores: Pedro Rocha; con su calidad, ajustó la pelota al palo derecho, imposible para el guardameta Antonio Betancort.
El partido seguía igualado a pesar del gol: los Merengues jugaban con su pasividad y elegancia características, pero Peñarol imponía presencia mediante sus jugadores y referentes.

Diez minutos después de la primera alegría, Spencer inició una jugada “maradoniana” por el sector izquierdo, dejando atrás a los mediocentros españoles; ya en la medialuna, se combinó de forma excelente con el peruano Joya: pared, devolución y quedó libre para definir con un sutil toque. La pelota entró en cámara lenta, aumentando la diferencia a dos goles. No habiéndose modificado el marcador, los uruguayos se llevaron el título a la pequeña República.

Peñarol no solo se llevó la victoria y la Copa Intercontinental, sino que selló la mayor hazaña realizada por un sudamericano en tierras europeas: ganarle al mismísimo Rey en su fortaleza.
Hasta el día de hoy, Peñarol mantiene historial favorable con el Real Madrid —Uruguay es el único país en tenerlo—y es el ÚNICO en ganarle una final internacional en el Bernabéu.

El equipo que consiguió lo irrepetible. DE IZQUIERDA A DERECHA: Walter Taibo (golero suplente), Roque Gastón Máspoli (DT), Omar “Cacho” Caetano, Ladislao “El Chiquito” Mazurkiewicz, Juan Vicente “El Paraguayo” Lezcano, José Sasía, Luis Varela, Pedro Virgilio Rocha “El Verdugo”, Julio César “Pocho” Cortés, Juan Joya Cordero, Alberto Spencer, Julio César Abbadie, Néstor “Tito” Gonçalves.
La salida de los teams.
El saludo de los capitanes.
El gol de Spencer, el segundo.
Spencer anotando uno de los goles para irse victoriosos a España.
El “Capitán de Capitanes” en el sorteo; partido de ida.
El “Tito”, el máximo ídolo, con la Copa Intercontinental, en Montevideo.
El “Tito” alzando la copa en el Bernabéu.
El “Tito” alzando la copa en el Bernabéu en 1966
Peñarol Campeón muncial 1966.