1969: Supercampeón Continental
Cerrando una década de éxitos, en el año 1969 se disputó un torneo que reunía a los campeones de la Copa Intercontinental, tanto de CONMEBOL como de UEFA.
Peñarol continuaba con sus principales figuras y estrellas pero se sumaron extranjeros top: uno fue el delantero Ermindo Onega (fichado en 1969), que supo ser rival del Decano en la Libertadores de 1966 jugando para River y anotó un doblete en la segunda final; el otro fue el mejor chileno del momento y de todos los tiempos, Elías Figueroa (fichado en 1967), defensa de una calidad exquisita, que deslumbró en el Mundial 1966 y en la Copa América 1967, todo con solo 20 años.
Como el año que venía se jugaba la Copa del Mundo (México 1970), los europeos no participaron en el certamen continental debido a las Eliminatorias.
FORMATO
En un principio se preveían dos zonas: la sudamericana y la europea; pero, por la razón antes mencionada, los europeos decidieron no jugar. Por lo tanto, quien ganara la zona sudamericana se consagraría campeón.
El sistema fue todos contra todos, ida y vuelta, al estilo liguilla; recordar que las victorias sumaban 2 puntos.
Los clubes participantes (aparte de Peñarol) fueron: Santos (BRA), Estudiantes de La Plata (ARG) y Racing (ARG).
TRANSCURSO
El primer partido se disputó el 11 de noviembre, en el Cilindro de Avellaneda, contra Racing; fue un empate sin goles. Inicio soso.
Ya en el siguiente partido, jugado en Montevideo (el 26 del mismo mes), una victoria cómoda por 3 a 1 contra el poderoso Estudiantes de La Plata dio los primeros 3 puntos; los goles fueron de Julio Losada y un doblete de Pedro Virgilio Rocha.
Peñarol repitió su actuación en el siguiente partido (jugado en Montevideo, el 2 de diciembre) contra el legendario Santos de Pelé, ganando 2-1, con goles de Alberto Spencer y el talentoso Ermindo Onega.
Como dato curioso, Pelé convirtió su gol número 1001 en ese encuentro; fue homenajeado con una camiseta del Decano con el dorsal 1000.
La primera vuelta finalizó con 5 puntos.
En la segunda vuelta, en el primer partido, el Manya cayó contra el Santos (de visita, el 11 de diciembre) por 2-0; pero se repuso con un contundente 4-1 ante Racing en el Centenario (el 20 de diciembre); los goles fueron dobletes de Spencer y Rocha.
El Carbonero dependía de sí mismo para quedarse con el título; no era fácil: había que ganar al último campeón continental en su casa.
El 30 de diciembre se jugó el último partido, en el Estadio Luis Jorge Hirsch de Estudiantes de La Plata.
Fue un encuentro cerrado; los Pincharratas —Pachamé, Bilardo y Romero— cortaban los caminos de Ermindo Onega, que no podía dar ese último pase a sus compañeros delanteros. A los 37 minutos, el conjunto argentino se puso en ventaja, denotando una superioridad local.
El descanso trajo suspenso; el DT Mirasol (Osvaldo Brandão) hizo un cambio crucial: sacó a Ermindo Onega e ingresó el “Pocho” Cortés, siendo un revulsivo en el ataque que pudo romper la defensa del equipo rival para que Pedro Rocha pudiera jugar con libertad.
A los 65’, Forlán le dio un gran pase al salteño Rocha; este eludió al arquero Flores y, con un empujoncito, marcó la igualdad en el tanteador, enmudeciendo a toda la tribuna local. 7 minutos después, Julio Losada hizo una gran jugada individual, eludiendo a los defensas y, cuando el golero quiso cerrarlo, le cruzó un centro al “Verdugo” Rocha, que cabeceó con el arco desprotegido; firmó un nuevo doblete y cerró la canasta goleadora del encuentro.
Con este título internacional, el Club Atlético Peñarol ponía fin a una década de solo lauros y estrellas.